Desde hace más de 250 años, el galvanizado es una técnica que se usa para proteger el acero de la corrosión.

La corrosión es una tendencia que afecta a los metales cuando son sometidos al aire y a la humedad, ya que tienden a volver a su forma terrena original, es decir, a un estado mineral.

El proceso de galvanizado consiste en introducir piezas de acero en zinc fundido, a una temperatura aproximada de 450 ° C hasta lograr un recubrimiento de 7-42 micras (recubrimiento bajo, regulado por la norma UNE EN ISO 10346) o de 45-200 micras (de alta duración, regulado por la norma UNE EN ISO 1461).

Beneficios:

Mayor vida útil: un producto galvanizado por inmersión tiene una vida útil que varía de 20 a 30 años, dependiendo del grado de exposición.

Sin costo de mantenimiento: una vez galvanizado el material, no es necesario pintar ni realizar ningún tipo de mantenimiento.

Garantía de recubrimiento: el galvanizado por inmersión asegura un recubrimiento de toda la pieza por dentro y por fuera.

Artículo creado con información de Galvanizados Lacunza.com y Ferrosplanes.com.